OBJETIVO
Observar al personal que labora en la empresa, con el fin de conocer sus hábitos alimenticios, y determinar si la comida que la empresa les proporciona está influyendo negativamente en su peso y por ende en su salud, o si existen otros factores que incidan en éste.
INTRODUCCIÓN
El presente estudio e investigación documental y de campo tiene como objeto principal determinar y definir los hábitos alimenticios en población adulta que trabaja y que, al momento de realizar el presente estudio, no presenta algún problema de salud que sea visible o evidente.
La investigación tendrá lugar dentro de la empresa para la cual laboro. Con el fin de preservar la privacidad de las personas, así como del centro de trabajo, omitiré el nombre de la misma.
Se trata de una oficina de la iniciativa privada, con una planta de fabricación integrada. En esta oficina, se proporciona a los empleados alimento una vez al día de lunes a jueves, correspondiendo a la comida (a medio día). En México, esta es la comida principal del día, y para mucha gente, es la única comida que hacen en todo el día.
Esta investigación se enfocará principalmente en el personal que labora en las oficinas. La mayor parte de estas personas son adultos cuya edad fluctúa entre los 25 y los 55 años. Son profesionistas con estudios de nivel licenciatura, muchos de ellos relacionados con áreas científicas.
Se ha observado que el personal de nuevo ingreso tiende a ganar un promedio de entre cinco y diez kilogramos de peso a los pocos meses (alrededor de seis) de su ingreso a la empresa, y que un alto porcentaje del personal tiene sobrepeso. Por otra parte, hace aproximadamente seis meses, se le practicaron análisis de sangre a todos los empleados de la empresa, encontrando entre quienes laboran en las oficinas que un alto porcentaje de ellos presenta niveles de colesterol y triglicéridos en sangre por encima de los valores recomendados. Aunque también hubo quienes presentaban elevados niveles de glucosa, el porcentaje fue mucho menor.
Los alimentos que la empresa proporciona son habitualmente ricos en grasas y carbohidratos. Se tiene acceso también a barras de fruta y verdura, aunque con poca variedad y baja calidad.
La comida que se da a los empleados consiste en:
• una sopa caldosa de pasta o consomé;
• una sopa seca, la cual en pocas ocasiones se sustituye por verduras, pero que generalmente es arroz o pasta;
• un guisado a escoger de entre dos principales, y otras tres o cuatro opciones a seleccionar si no se desea el platillo principal;
• un postre.
Adicionalmente a los alimentos, se proporciona a los empleados agua de frutas naturales para acompañarlos. La empresa no proporciona refrescos o jugos azucarados para acompañar los alimentos, y se tiene también la opción de beber agua simple.
Por otra parte, se observa que algunos empleados de la oficina llevan al centro de trabajo algunos alimentos que consumen antes de su horario de comida. Entre estos alimentos, lo más habitual es que lleven bocadillos tipo sándwich, fruta, pero también café con altos contenidos de azúcar.
La empresa no proporciona alimentos los viernes, pero entre la población de estudio hay una costumbre más o menos generalizada de llevar comida adicional en ese día, la cual habitualmente consiste en comida chatarra (antojitos, galletas comerciales, pasteles, pastelillos, o botana).
Finalmente, se menciona que muy cerca de la ubicación de las oficinas, hay un área comercial en donde se expenden diversos alimentos, así como una tienda de conveniencia. Las opciones para comer en este lugar tienen precios accesibles (entre 15.00 y 45.00 pesos) para la gente de las oficinas. Estas opciones consisten principalmente en antojitos (tamales, gorditas, tacos de canasta, barbacoa, etc.) y comida chatarra (botana, sándwiches, pastelillos, dulces y caramelos, yogures azucarados, refrescos y jugos procesados).
Inicialmente, se realizó una revisión bibliográfica sobre el tema de nutrición en adultos sanos que trabajan. Llamó mucho la atención el hecho de que no se encontró ningún artículo científico que hablara acerca de la nutrición de este grupo poblacional. Todos los estudios que se encontraron están enfocados en grupos más vulnerables, como niños o adultos mayores, así como en personas que ya manifiestan los síntomas o signos de alguna enfermedad asociada con la obesidad y/o una mala alimentación.
Se considera que estamos frente a un problema de salud pública latente, ya que un alto porcentaje de la población en estudio es susceptible de desarrollar enfermedades crónicas asociadas con obesidad y malos hábitos alimenticios en el futuro, debido a que no se llevan a cabo estudios de control de estos grupos, y un alto porcentaje de la población no tiene conocimientos sólidos acerca de una alimentación sana y su relación con la prevención de enfermedades.
Cabe mencionar que la población estudiada consiste principalmente en adultos con estudios a nivel licenciatura en áreas científicas o relacionadas con la medicina, entre las cuales inicialmente cabría suponer una mayor conciencia del desarrollo de enfermedades crónicas y las condiciones en que éstas pueden presentarse a lo largo de la vida.
HIPÓTESIS
Los alimentos que la empresa brinda a sus empleados están generando en éstos un aumento de peso, altos niveles de colesterol y de triglicéridos.
METODOLOGÍA
Inicialmente, se realizó una búsqueda bibliográfica en diversas fuentes, con la intención de revisar si existían artículos científicos que hablaran de la nutrición en adultos sanos en edad laborable. Con el fin de acotar el estudio, se fijó la e con el dad de la población en estudio a un rango de entre 25 y 55 años, y el tipo de actividad realizada se centró en trabajo de oficina.
Posteriormente, se realizaron diversas visitas al centro de trabajo, durante las cuales se observaron distintos aspectos como: estado físico del personal, hábitos alimenticios, posibilidades de variedad en la alimentación que se les proporciona, horarios de trabajo, y nivel de estrés percibido. Asimismo, fue posible dialogar con las personas, para conocer sus percepciones acerca de estos temas.
Se realizó, asimismo, una entrevista a uno de los dos doctores miembros del equipo de medicina laboral, la doctora J.R. quien nos dio su punto de vista, sus preocupaciones, y nos proporcionó algunas recomendaciones.
El siguiente paso consistió en una encuesta con el personal, con el fin de conocer sus hábitos alimenticios, de ejercicio, sus preocupaciones respecto a la salud, sus percepciones en lo relativo a la nutrición, así como los problemas que ellos detectan en la aplicación de buenos hábitos que los apoyen a preservar su salud. Los resultados fueron agrupados y analizados estadísticamente, interpretando la información. Estos resultados fueron contrastados con lo que se pudo observar, así como lo descrito por la doctora J.R. durante la entrevista.
Finalmente, se da una serie de conclusiones y recomendaciones para el personal.
RESULTADOS
Los resultados de la encuesta muestran que el 60% del personal entrevistado considera que conoce la forma correcta de alimentarse (gráfica 1), en un 50% procuran alimentarse en forma adecuada (gráfica 2), evitando determinados componentes en los alimentos que ingieren, y el 50% hace ejercicio de forma regular.
Gráfica 1:
Gráfica 2:
No obstante, toda la población estudiada consideró que, para llevar una nutrición adecuada, se requiere de una inversión importante en tiempo (50%) y dinero (30%), además de otros impedimentos como desconocimiento (20%), u opciones de comida que no les agradan (30%). Esta información puede verse en la gráfica siguiente:
Gráfica 3:
El 70% de los encuestados revisan las etiquetas que hay en los alimentos, pero únicamente el 40% comprende la información en ella plasmada. Aun así, entre los encuestados, todos evitan diversos componentes en los alimentos, como puede verse en la gráfica siguiente:
Gráfica 4:
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
Tras revisar los resultados de las encuestas, puede concluirse que el personal estudiado tiene una genuina preocupación por su alimentación y por su salud. La mitad de ellos hacen ejercicio, todos evitan determinados componentes en su alimentación, y procuran informarse acerca de lo que están comiendo. Sin embargo, un alto porcentaje no comprende bien cómo cuidarse, no saben interpretar la información de las etiquetas ni cómo alimentarse en forma adecuada. Además, llama la atención el contraste que se presentó entre los resultados de las encuestas, contra lo que la doctora J.R. nos mencionó durante la entrevista, pues ella encuentra que la población está reacia a cambiar su alimentación, y siguen optando por las opciones menos saludables. Estos comentarios coinciden más con lo que se pudo observar durante las visitas al centro de trabajo. Se nota, así, una desconexión entre la percepción del personal acerca de su autocuidado y alimentación, y lo que realmente está sucediendo.
En este sentido, se recomienda motivar al personal a cuidarse de una forma más efectiva, primero mediante el conocimiento de los ingredientes, porciones, y alimentos que los dañan; asimismo, pueden crearse dinámicas enfocadas a concientizarse de lo que están comiendo, mediante la creación de un diario de alimentación durante un tiempo determinado, en el cual anoten todo lo que ingieren, la hora y día, y también qué sensaciones acompañaron a esas necesidades de alimento, ya que el estrés también juega un papel importante en la correcta alimentación del individuo.
REFERENCIAS Y FUENTES DE CONSULTA
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ANEXOS
Sin anexos